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Crónicas de escritura de guion (II): "Las consecuencias" (Claudia Pinto Emperador, 2020)

Posted on 10th Jun 2020

Nos presentó Alejandro Bellame, vía Skype, durante la lectura de una de las primeras versiones del guion de Dirección opuesta. Claudia fue una de nuestras analistas ad honorem. Un año más tarde, coincidimos personalmente en Valencia, durante la gira promocional de su ópera prima La distancia más larga (2013). Había mucha gente alrededor. Apenas intercambiamos un saludo. No volvimos a vernos hasta que, por sugerencia de Alejandro, le escribí para contarle que había escrito una pequeña historia y que me gustaría compartirla con ella. Sabía que estaba buscando proyectos de ficción y consideré oportuno tocar su puerta. La reunión ocurrió en enero de 2015 en Madrid, un día después de la gala de los premios Goya. La distancia más larga había sido nominada en la categoría Mejor Película Iberoamericana. Nos encontramos en una pizzería cerca de la plaza Jacinto Benavente. Claudia había leído el material, le gustaron algunas ideas de fondo, pero me propuso reconstruirlo y adaptarlo a un nuevo contexto. “Hagámoslo en España”, me dijo convencida. La creciente crisis sociopolítica hacía cada vez más difícil levantar proyectos cinematográficos en Venezuela y a los dos nos tentaba la idea de asumir retos internacionales. Conservamos algunas premisas dramáticas, pero descartamos por completo esa propuesta primeriza. Iniciamos, entonces, un riguroso y exigente trabajo de coescritura. Lo único que sobrevivió de aquella versión, que transcurría entre Caracas y Choroní, fue el título tentativo: Las consecuencias.

Cinco años después, finalizado el rodaje, Claudia afirma que “Las consecuencias es un thriller muy particular porque el misterio a resolver no está ligado a un hecho criminal ni judicial, sino que se trata de un enigma familiar, emocional, sobre todo íntimo” (Academia de Cine, España). No fue fácil encontrar esa voz y esa mirada interior. Durante tres años, día tras día, desglosamos el argumento. Los archivos de FinalDraft viajaban de escritorio en escritorio con ajustes mínimos, eliminaciones sustanciales, reescrituras o añadidos literarios. También vimos mucho cine. La escritura de Las consecuencias fue un dinámico y revelador cine club en el que sometimos a crítica muchas de las resoluciones estéticas de nuestros cineastas más admirados. Comentamos centenares de tratamientos, arcos dramáticos o puntos de giro en voice notes interminables o en conversaciones que se extendían hasta la medianoche. La parte más exigente (y deliciosa) de esta propuesta tenía que ver con la elaboración de la acción invisible, la narración sutil, intransitiva en apariencia. Una de las claves de esta historia es la violencia interior, impalpable pero desgarradora. Muchas veces lo comentamos: “tenemos que escribir como si a estas personas no les estuviera pasando nada, pero conscientes de que, bajo sus pies, está ocurriendo un sismo”.

Tuvimos algunos desencuentros de método que, vistos en perspectiva, resultan divertidos y que me imagino que son frecuentes en todo tipo de colaboración artística. Mi inventiva es flexible, lúdica, tremendista, mis horarios de creación son negociables, trabajo por objetivos y no por cumplir con un cronograma específico. Me gusta cocinar las escenas a fuego lento, dejarlas reposar y asentarse. Mi querida Claudia, en cambio, es una entusiasta workaholic. No para ni un segundo. Mis pausas metodológicas le hacían fruncir el ceño con frecuencia (uno de los ceños fruncidos más intimidantes que conozco), pero cuando evaluábamos el trabajo realizado, cuando leíamos en voz alta, las reticencias desaparecían. Nunca dudamos de nuestras aptitudes y compromiso con la historia. El complemento fue valioso, a tal punto que nos gustaría volver a trabajar juntos. Las consecuencias fue una deliciosa experiencia de construcción de personajes. Fabiola, César, Gabi y Teresa fueron compañeros leales, agresivos, vulnerables e impenitentes.

La película se rodó en Valencia, La Palma y La Gomera. El elenco y el crew es un entrañable coctel internacional que reúne talentos de Venezuela, España, Colombia, Chile, Argentina, Holanda y Bélgica, entre otros. Los protagonistas son Juana Acosta (Fabiola), Alfredo Castro (César), Carme Elias (Teresa) y la joven María Romanillos (Gabi). Sonia Almarcha (Jimena) y Christian Checa (Martín) completan el reparto. Una satisfacción profesional inmensa fue tener la oportunidad (sin saberlo) de escribirle un personaje al gran actor argentino Héctor Alterio. Las consecuencias es un intenso, doloroso, desconcertante y angustioso thriller psicológico que tuve la fortuna de coescribir con la inagotable y excelsa Claudia Pinto Emperador. En lo personal, un curso de Maestría.

SINOPSIS: Fabiola está desequilibrada emocionalmente. Desde que vio a su marido morir en un accidente de buceo, no ha vuelto a ser la misma persona. Harta de no mejorar, decide imponerse una extraña terapia. Junto a su padre y su hija adolescente viaja a una casa que su familia conserva en una isla volcánica. Durante el encierro, la familia se ve obligada a confrontarse, a mirarse con atención e interpretar sus actos, ruidos y silencios. Cada uno lucha por resguardar su intimidad y mantener a salvo sus secretos, pero el ocultamiento desata las paranoias de Fabiola, mientras la enigmática e imponente naturaleza parece confabularse para revelar un devastador suceso del pasado. 

Parte de la ficha técnica:

DIRECTORA: Claudia Pinto Emperador  / GUION: Claudia Pinto Emperador y Eduardo Sánchez Rugeles FOTOGRAFÍA: Gabo Guerra / MÚSICA: Vincent Barriere.

ELENCO: Juana Acosta (Fabiola), Alfredo Castro (César), Carme Elias (Teresa), María Romanillos (Gabi), Christian Checa (Martín), Sonia Almarcha (Jimena) y Héctor Alterio (padre de César).