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El trágico destino de los cantautores venezolanos. Los casos de Bordell y Di Marzo.

Posted on 19th Jun 2018

La memoria de la música popular venezolana es silenciada por el hampa. En menos de un año, los cantautores José Antonio Bordell (1961-2017) y Evio di Marzo (1954-2018) han sido asesinados por mercenarios invisibles, protegidos por un sistema de justicia acomodaticio y displicente. El legado musical sobrevive a las contingencias humanas, pero resulta aberrante y desafortunado aceptar que el destino de los artistas que modelaron con sus canciones la educación sentimental de una generación, sea la muerte por asalto.

Historias paralelas 

Las propuestas no se parecían. Antes de consolidarse como el líder de Adrenalina Caribe, Evio había sido baterista del grupo Siete Cueros, junto a su hermano Yordano y, entre otros, el versátil Alberto Slezynger que, años más tarde, formaría la exitosa banda Daiquirí. La experimentación y la fusión, la exploración de la identidad latinoamericana y la fascinación por el verso combativo definieron sus primeras composiciones. Bordell, por otro lado, focalizó su talento en el registro vocal y el canto tradicional de la balada. La agrupación juvenil Unicornio, que formó junto a sus hermanos, fue el punto de partida para una carrera tan exitosa como accidentada. En 1982, el mismo año en el que Adrenalina Caribe publicó su primer álbum, Pico y Pala, Unicornio resultó ganador del (para entonces) prestigioso Gran Premio de la Canción Iberoamericana o Festival de la OTI. Fue la única vez, en veintiocho entregas, que Venezuela obtuvo el preciado galardón; Carlos Moreán fue uno de los responsables de la gesta, en la que actuó como director musical y arreglista de la canción triunfadora, Puedes contar conmigo. La creatividad del joven Bordell siempre estuvo orientada a las canciones de amor, mientras que Evio di Marzo prefería la lírica de protesta, la indagación sociológica en las desigualdades humanas, la preocupación por el pasado indígena y el respeto por la tradición musical (no en vano incluye, en su primer trabajo discográfico, una versión del clásico de Chelique Sarabia, Ansiedad). Las disqueras famosas, aturdidas por los contenidos reivindicativos, no tomaron en cuenta la lúcida propuesta de Pico y Pala, por lo que el éxito comercial de Adrenalina Caribe tardaría algunos años en llegar.

Desde los tiempos de Unicornio, la plataforma que le permitió a Bordell promocionar parte de su trabajo fueron las telenovelas. Productos televisivos como Pequeña María (1981) o El pecado de una madre (1983), protagonizada por la joven estrella Elluz Peraza, contaron en sus créditos de presentación con las composiciones originales de Bordell. En aquel tiempo, Venezolana de Televisión era una valiosa cantera de formación de artistas. En los pasillos del canal 8, José Antonio conoció al empresario y popular presentador Guillermo “Fantástico” González quien, con su sello Tucán Records, lo ayudó a promover su carrera como solista.

El siguiente proyecto discográfico de Evio di Marzo, titulado Adrenalina Caribe, ofreció algunas concesiones al mercado. A la par de la contestataria y revisionista Selva del tiempo, el disco incluyó canciones más digeribles para el paladar de los empresarios de Sonográfica, quienes le sacaron el máximo provecho comercial a varias piezas emblemáticas. La misma fórmula prevaleció en el LP de 1987; junto a canciones como la paisajista e idiosincrática Yo me quedo en Venezuela (no confundir con la de Baute), se incluyó la intimista De dónde viene tu nombre que el tiempo ha convertido en un clásico baladológico. La aceptación popular de Evio fue tal que el sello disquero le otorgó una plaza (el último track) en el exitoso compendio En un sótano de la Florida, álbum que reunió a los artistas más célebres de la época. Los sonidos experimentales, la percusión caribe y la fusión de ritmos afrolatinos siguió siendo la marca definitoria de la banda, cuya último trabajo, titulado Bio Bio, apareció en el año 1990.

De la mano de Tucán Records, Bordell logró posicionar varias canciones en el competitivo espectro radial venezolano, durante la época del decreto del 1x1. Herida mortal y Hace cuatro años tuvieron una importante participación en los Hit parade de las nacientes emisoras FM, pero su tema más popular vino respaldado por la promoción de una telenovela mexicana que el nuevo canal, Televén, emitió en horario vespertino. Yezenia, historia trágica de una chica gitana, tuvo como tema promocional Lloro por ti, original de José Antonio Bordell.

Los grandes éxitos 

La canción más célebre de Evio di Marzo está incluida en su álbum de 1985. Yo sin ti no valgo nada es un hito rítmico, un sin par sincretismo melódico en la historia de la música popular venezolana. No en vano, muchos años después, agrupaciones como Voz veis o el Pollo Brito, junto a C4 trío, la incorporaron a sus repertorios. A pesar del carácter sentimental de la letra, del canto de pesar ante la ausencia de la amada, Evio no dejó pasar la oportunidad para asomar su espíritu de protesta. En una surrealista secuencia del videoclip, el intérprete aparece disfrazado de africano, indígena y musulmán, ante un empresario que, en una entrevista de trabajo, lo desprecia con signos de racismo. Al joven cantante se le observa combativo e irreverente, orgulloso y rebelde, comportamiento que mantuvo a la largo de su vida, incluso cuando decidió renunciar a la música.

La canción más famosa de José Antonio Bordell está ligada a su oficio de compositor para canciones de telenovelas. Corría el año 1991 cuando el cantante recibió una llamada de Alberto Giarroco, productor de dramáticos de RCTV, para advertirle que estaban buscando un tema musical para una novela original de Delia Fiallo, cuyos exteriores se rodarían en el circo de los Hermanos Suárez, que sería protagonizada por Coraima Torres y cuyo título tentativo era Kassandra. Cuando Bordell esbozó las primeras estrofas (Espíritu del viento/hija de la luna/amante solitaria, que vive en el silencio) nunca pensó que aquella melodía imaginada llegaría a conocerse en 128 países, estableciendo un record Guinness en la historia de la telenovela. La mitología en torno a la importancia de Kassandra en la guerra de los Balcanes es inmensa y variopinta. Los bandos en conflicto, cuenta la leyenda, hacían un alto al fuego durante la emisión del programa, interesados en conocer las desventuras de la condenada princesa. Entre las ruinas y las atrocidades del conflicto bélico, la canción de Bordell, curiosamente, ayudó a firmar un breve pero significativo armisticio.

Años más tarde, cada vez más apartados de la música (aunque Bordell nunca dejó de componer temas para telenovelas) compartieron una afición: la gerencia de restaurantes. La pizzería de Evio en la urbanización Los Palos Grandes de Caracas fue un lugar de culto y peregrinación de bohemios y poetas de diferentes generaciones. Durante los años noventa, el nombre de Bordell estuvo vinculado a un restaurante en El Hatillo. La Revolución los encontró en bandos contrarios e irreconciliables. Mientras que Evio se reconocía como un revolucionario comprometido y a tiempo completo, Bordell siempre expresó su apoyo a los estudiantes y grupos de protesta que confrontaron las políticas de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Evio di Marzo se convirtió al Islam, abandonó la música y, desencantando con los derroteros del socialismo del siglo XXI, sacrificó la militancia y mantuvo el oficio de taxista. José Antonio Bordell tuvo un programa de radio en la emisora 96.9 FM llamado El Vagamundo, en el que exploró la historia reciente de la música venezolana. En julio de 2017, el vehículo en el que viajaba con dos amigos fue asaltado en Caucagua, una bala en la sien le quitó la vida. Casi un año después, Evio di Marzo tropezó con unos delincuentes en las adyacencias de Bellas Artes en Caracas y, siendo consecuente con su temperamento aguerrido, se resistió al robo.

El asesinato aleatorio de artistas (en medio de una estadística inabarcable de homicidios) es un síntoma significativo del poder vitalicio de la violencia en Venezuela, un país en el que la vida cotidiana se ha convertido en un azar amañado y un voraz ejercicio de supervivencia. José Antonio Bordell y Evio di Marzo fueron dos talentosos cantautores que, con estilos diferentes y distintas concepciones del oficio musical, compartieron carreras exitosas, altibajos inevitables, un entorno social degenerativo en sus años de madurez y un trágico destino.