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Mayo, 2012: LIUBLIANA (Incluye Original Soundtrack)

Posted on 25th Jan 2012

TRACKS:

1. El puente de los dragones (2:21)

2. Calles de Santa Mónica (3:05)

3. La Guaira era lejos (3:01)

4. Carla y Gabriel, tema de amor (4:54)

5. Canción de Alejandro (2:27)

6. Serenata (3:11)

7. Malpasse, tráfico humano (3:14)

8. La niña más hermosa del mundo -tema de Carla- (5:05)

9. Los años de la locura (4:00)

10. Réquiem por Mercedes Guerrero (3:45)

11. Balada para Mariana (2:33)

12. Regreso a Liubliana. Tema final (6:11)

Composición de todos los temas: Álvaro Paiva Bimbo.

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LIUBLIANA: SOUNDTRACK

(Historia de un proyecto literario-musical)

Por: Eduardo Sánchez Rugeles

Alrededor del mediodía del 15 de diciembre de 2010, en medio de un perceptible desgaste físico y nervioso, terminé de redactar el manuscrito de Liubliana. El tiempo que tardé en revisar el texto tuve la impresión de que la historia necesitaba una música incidental, una melodía que sirviera de fondo a la tragedia de Gabriel Guerrero. La idea, en principio, me pareció rebuscada y difícil. La posibilidad de escribir una novela con soundtrack, como tantas otras reflexiones inútiles, quedó apuntada en el cuaderno de las cosas imposibles.

La memoria de Álvaro Paiva se remonta a mis primeros años de escuela. En 1991 fuimos compañeros de tablas en el efímero y significativo grupo de teatro Huellas del colegio Agustiniano Cristo Rey. El siglo XXI, amparado en las redes sociales, ha erradicado el concepto del olvido; el ejercicio del recuerdo posee actualmente herramientas y respaldos que han motivado el autismo de la memoria. Décadas atrás, la distancia y el olvido eran categorías mucho más estrictas. Tras la deserción escolar y la inevitable dispersión, el nombre de aquel viejo amigo se asimiló a esas categorías inevitables. La persistente y prolija actividad cultural de Álvaro, sin embargo, me hicieron tener presente parte de su itinerario. La invención musical de Kapicúa, Cabijazz y los eventos de la Movida Acústica Urbana, entre otras iniciativas, me obligaban a leer en la prensa, con admiración y respeto, el nombre del amigo de infancia con el que, alguna vez, de la mano de un tipo llamado Cheo, formé parte del elenco del drama Godspell en un auditorio de colegio. Más tarde, Facebook posibilitó el reencuentro en su gélido formato de solicitud y subscripción. Habían pasado, aproximadamente, veinte años.

En mayo de 2011, durante los eventos de la Feria del Libro de Chacao, tras la presentación de mi novela Transilvania, unplugged tropecé con Álvaro Paiva en la Plaza Altamira. La conversación, en principio, fue cordial, referida exclusivamente a datos de actualización y contexto. En medio de la charla recordé un olvidado proyecto, lo llamé aparte y le dije: «Alvarito, tengo una novela inscrita en un concurso, está inédita. Si todo sale bien se publicaría en Caracas para el primer trimestre del año que viene. —La expresión del artista daba a entender que no tenía muy claro el sentido de mi comentario—. Sé que puede sonar raro pero… ¿Le echas bola a componer un soundtrack?». La sintonía fue inmediata. Álvaro leyó Liubliana en PDF. Imaginó la partitura. En cuestión de días, sin un cronograma definido, comenzamos a trabajar en la elaboración de una banda sonora-literaria.

El puente de los dragones apareció como melodía inicial, como pieza bisagra sobre la que se sostendría el argumento de esta rara adaptación musical o sinfonía novelada. El experimento de crear un soundtrack para novela nos permitió atravesar dimensiones inéditas del fenómeno estético, tanto musical como literario. Desde la selección de los temas hasta las jornadas de Skype en las que compartimos acordes, melodías en archivos MP3, conjeturas y refutaciones hasta las tramas burocráticas para lograr la inclusión del CD dentro de la edición para Venezuela de Ediciones B, disfrutamos enormemente del proyecto.

Confío en que el lector que transite por las páginas/calles de Santa Mónica y Liubliana tenga la curiosidad para recrear, de la mano de un músico reconocido e integral, el recorrido de Gabriel Guerrero a través de la locura, la pasión por la niña más hermosa del mundo, la orfandad, la desesperación y la muerte. 

  LIUBLIANA: SOUNDTRACK

(Historia de un proyecto musical-literario)

Por: Álvaro Paiva Bimbo

La amistad, los libros, la música. A los cinco años, y más o menos en ese orden, ya había descubierto las cosas que me harían más feliz en la vida (el fútbol entraría en la lista poco después).

Entre las cosas que ya no tengo tiempo de hacer (ni demasiado interés), está leer el periódico a primera hora de la mañana; afortunadamente mi mamá, que sí alcanza a revisarlos, me puso al tanto: un muchacho se ganó dos premios en un concurso de literatura. Al revisar la nota de El Nacional leí el nombre. Se trataba de Eduardo Sánchez Rugeles.

Por María José —su hermana y mi querida compañera de promoción— sabía que Eduardo se había graduado de Filosofía y de Letras, que se había obstinado un poco de todo, y que como muchos conocidos se había ido del país a hacer un postgrado, ¡pero lo que no sabía era que escribía y menos que lo hacía tan bien! Naturalmente me sentí orgulloso del reconocimiento a su trabajo: hace más de veinte años se abría un telón con Eduardo interpretando el papel de Santo Tomás de Aquino y yo el de Sócrates en un arriesgado y trabajado montaje colegial del musical Godspell, que incluía una banda de rock en vivo y mensajes algo diferentes a los habituales en nuestro colegio de agustinos recoletos.

Quedó claro que el espíritu transgresor de ambos seguía intacto cuando acepté la invitación de Eduardo para musicalizar su novela inédita. Acto seguido me devoré Blue Label/Etiqueta Azul, Transilvania Unplugged y Liubliana. En ellas sufrí, reí, odié, me enamoré, me excité, me indigné, lloré, etc… pero sobre todo quedé fascinado con el trazo certero de su lenguaje, en el que encuentro sublimados tonos a los que pocas veces aspiramos en nuestra estética: profundidad, desenfado, contemporaneidad, venezolanidad.

Es en estos rasgos sobre los que he basado la composición del soundtrack de Liubliana, una novela en la que, como en toda la obra de Eduardo, la música contada juega un rol fundamental, tanto que casi puede oírse. Los sonidos incluidos en este CD solo pretenden emocionar al lector —y al oyente curioso— tan intensamente como las páginas del libro me emocionaron a mí.

La amistad, los libros, la música. Sinceras gracias, Eduardo, por invitarme a participar en este proyecto en el que se suman las cosas que me hacen más feliz. Va por Cheo (Q. E.P. D.).

PRESENTACIÓN OFICIAL DE LA NOVELA: Mayo, 2012. Ediciones B, Venezuela.