Logo de Eduardo Sanchez Rugeles: Historietas, fraudes y mudanzas

La primera abstracción

2013-04-01 10:45:49

A la memoria de  Guillermo Abdala.

Guillermo Abdala

Conocí a Guillermo Abdala en El Gardeliano. Eran días revueltos: hombres y mujeres desnudos, pintados de azul, improvisaban una jornada de protesta en los alrededores de la UCV; los más entusiastas exponían sus denuncias en el programa A puerta cerrada y hablaban con fervor sobre una hipotética generación del 98. La suspensión de clases fue el motor de la bohemia. Un día cualquiera, Rafael Farías, el mentor de mis años ucevistas, me pidió que lo acompañara a entregar un trabajo en la Escuela de Artes Plásticas Armando Reverón. Tras la diligencia, decidimos tomarnos una cerveza en la mítica taberna de Caño Amarillo. En ese lugar, conocí a un grupo de personajes curiosos que el tiempo se encargaría de convertir en buenos amigos: José Miguel, César y Guillermo (Torkins llegaría más tarde, por esos años, estaba en Brasil).

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Liubliana en Ljubljana

2013-04-01 10:40:59

A los lectores de Liubliana .

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Me gustaría compartir con los lectores de Liubliana el recorrido que, en el marco del Festival Fábula, Literaturas Mundiales 2013, hice por la calles de la capital eslovena. Aunque nunca antes había estado en esta ciudad, el camino hacia el centro, de alguna forma, me lo sabía de memoria.

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Sobre ARGO (Affleck, 2012)

2013-01-15 15:46:43

ARGO

(Retomando las BUTACAS de la vieja ReLectura).

Nunca me gustaron las películas de Ben Affleck (1972). La comedia romántica no es mi fuerte. Desde sus sinopsis, filmes como The third Wheel (Brady, 2002), Gigli (Brest, 2003) o He's Just Not That Into You (Kwapis, 2009) me resultan inapetentes. El cine de acción contemporáneo (otra de las banderas de Affleck) tampoco logra seducirme. Hay una ética peatonal en películas como Armaggedon (Bay, 1998), Pearl Harbor (Bay, 2001) o Paycheck (Woo, 2003) que, en gran medida, estimula mi reticencia. Me gustó la pieza negra Hollywoodland (Coulter, 2006). Considero que, en ese filme, el actor se enfrentó a un personaje exigente cuya fuerza dramática no dependía de gags ni de persecuciones espectaculares. La excepción, sin embargo, no superó el rigor del prejuicio. Si el zapping tropezaba con Affleck, cambiaba de canal. La experiencia reciente, sin embargo, refutó mi posición con un sólido argumento: Argo.

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La generación inmolada y el clientelismo de la ineficiencia

2012-10-10 02:53:55

 

Desde hace algún tiempo, tengo una humilde sospecha: a esa señora yo no le creo nada. A su lado, la palabra empeñada por el títere de Carlo Collodi (aún con la nariz hinchada), tendría mayor credibilidad. Todavía existe el derecho a la opinión y la duda. Es probable que, en los próximos años, los pensamientos humanos sean susceptibles de censura y tipificados como delito por las leyes venezolanas pero, en estos días de duelo, aún podemos afirmar que para muchas personas algo huele a podrido en el centro de Caracas. En este sentido, con afición cartesiana comparto mi discreto comentario: dudo de la objetividad del árbitro, dudo de la transparencia del proceso electoral, dudo de las lealtades y compromisos de las personas que dirigen esa sospechosa oficina.

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Perdido entre la decepción y la belleza

2012-08-15 15:22:28

Descansar ya no es lo que era. La vida cotidiana, incluso en los llamados días de asueto, está condicionada por el estrés y la neurosis. No me gusta la rutina de mi siglo. Mi reticencia se funda en la creciente inactividad de la memoria. Todas las mañanas me pregunto cómo sería la vida sin la férrea vigilancia de un teléfono celular o el cancerígeno BlackBerry. Me incomoda reconocer que formo parte de una generación anestesiada por Facebook y Twitter. En nuestros días, la felicidad y la desgracia se reducen a 140 caracteres o un aséptico Me gusta. Google y Wikipedia, entre otros demiurgos, transformaron la experiencia estética en mera información. El sopor del siglo también ha contaminado el diseño y el goce de las vacaciones. No hay lugar para la conmoción ni la sorpresa. El reposo y el placer se vuelven categorías extintas. Contaré un par de casos que resumen mi experiencia de la decepción.

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